martes, 24 de septiembre de 2013

Definitivamente, la programación es importante.


No es un deber saberlo, pero sencillamente el hecho de ser ignorante o que la gente sea ignorante…. Me irrita. Digo, si no sabe de algo por lo menos no comenten “pendejadas”. Y aquí va mi punto: “La programación no es importante, solo para entretenerse y perder el tiempo”, ¿Ahora entienden? Cualquier ser pensante y razonable comprende que la programación es un proceso totalmente necesario además de automático en la vida y desarrollo de una persona, no solamente en el ámbito tecnológico, sino en todo lo que el concepto “vida” acoge, sin dejar ni una sola cosa  fuera de éste. Tan sólo para formular un pensamiento es necesario, ya que el cerebro sigue unos pasos lógicos para crear el pensamiento, por lo que se da una programación, véase o no a simple vista, porque bien sabemos que muchos son de esos que <No veo, no creo>, y este caso siempre aplica.

La cotidianidad de nuestra vida se rige de una rutina en la que realizamos siempre acciones, y cada una de dichas acciones necesita de una serie lógica de pasos para poder ser llevada a cabo de manera correcta, de otra forma sin tener ningún conocimiento del proceso que se debe hacer la vida seria un desastre totalmente complicada e insoportable.
Es esencial, sin lugar a dudas, para poder realizar cualquier acción, desde una tan sencilla como abrir una puerta, hasta una realmente compleja como es realizar un tarea, sin importar si se es consciente de que se está haciendo o no, partiendo de eso es correcto afirmar que estamos programados, ya no pensamos en los pasos para realizar una acción, tan solo se da de una manera totalmente natural. 

sábado, 21 de septiembre de 2013

Planear, programar... Todo es útil.

Como todos los días Miranda llega a su casa, 3:00 pm puntualmente.  Acostumbrada siempre a tomar el bus en la parada 4, un viaje de aproximadamente de veinte minutos escuchando música y pensando en su día, el bus se detiene en la parada 6 a dos cuadras de su casa, camina en silencio disfrutando de la vista, lo que ocurre a su alrededor, llega a la puerta de su casa, la abre y entra, le da un vistazo al reloj de la pared encima de las escaleras, tres en punto. 

Era notoriamente una niña organizada, dispuesta pero procurando seguir su rutina. Por otro lado, su hermana... Bueno, su hermana definitivamente no se parecía a ella. Coral era increíblemente espontánea, a tal punto de no tener nada planeado, tan sólo el impulso de improvisar. Ella salía de su casa con Miranda, a las 6:45 de la mañana y desde ese momento no había más comparación en sus días. Llegaban al colegio en horas distintas, ya que Miranda procuraba no demorarse, mientras que Coral se quedaba charlando con sus amigas o tan solo perdiendo el tiempo al rededor del edificio para simplemente posponer su entrada a "el insufrible día escolar" según se refería a diario la misma Coral. 

Son pequeñas cositas, sin embargo son esos pequeñitos detalles los que crean grandes cambios, grandes planes, y por ende grandes futuros. Y definitivamente el ejemplo de estas dos hermanas no fue la excepción. Con el tiempo Coral se convertía en una niña cada vez más desinteresada, sin pensar en el mañana, no tener claro su futuro y por lo tanto no tener planes a largo plazo, siendo así nada regía su vida más que sus caprichos momentáneos. Todo a la deriva. A lo que la situación lo dejara, y sin importar lo que  Coral hiciera no lograba sus propósitos, pero no se daba cuenta que la clave del éxito estaba en ser organizada, en proyectar sus intereses y seguir paso a paso lo que la llevara a conseguirlos, ella pensaba que todo le iba a llegar, casi por arte de magia, pero así no es como la vida funciona,¿No es así?

Por otro lado, Miranda con el paso del tiempo se volvió más ambiciosa, en el buen sentido por supuesto, se proponía algo y lo mentalizaba, teniendo claro lo que quería le era sencillo seguir una serie de ideas o acciones para conseguirlo. Indudablemente Miranda era una mujer decidida y perseverante, con las ideas y metas claras. Y todo eso había sido gracias a que desde muy joven había sido una niña organizada, pensando en sus sueños y siempre siguiendo su plan para lograrlos, se podría decir que el ser meticulosa y programadora la había ayudado a conseguir el éxito que desde pequeña quería. Es más, el simple hecho de programar su vida había hecho que ella lograra lo que lograba. Increíble.